Era finales de septiembre del año pasado cuando Samsung se dispuso a lanzar el que iba a ser el dispositivo más importante la temporada para la compañía. El Galaxy Note 7 llegó a las tiendas como uno de los smartphones más potentes hasta la fecha con añadidos tan interesantes como el reconocimiento por iris. Sin embargo, como todos ya sabéis, no todo salió como la coreana esperaba.

Después de varios movimientos con el fin de solucionar la situación, Samsung retiró los Galaxy Note 7 del mercado. Este episodio, como se puede deducir, ha sido una mancha negra en la reputación de la compañía. De hecho, todavía no será hasta la llegada del próximo Galaxy S8 cuando veamos de verdad las consecuencias de este lanzamiento fallido. Es por eso que la empresa ha tomado la decisión de ser proactiva y explicar lo sucedido a los usuarios.

Las baterías provocaron que los Galaxy Note 7 explotaran

Galaxy Note 7

Se sospechaba que la batería de los teléfonos tenía parte de culpa en que estos acabaran ardiendo. Sin embargo, Samsung ha explicado con todo tipo de detalles cómo ocurría este proceso.

Parece ser que existían dos errores diferentes en los terminales de la gama Galaxy Note 7. El primero existía en la primera tanda de teléfonos. En la esquina superior derecha había un fallo en el diseño: la capa protectora estaba dañada, lo que al cabo de un tiempo acababa provocando un cortocircuito.

El segundo error apareció en unas barras de soldadura que se encontraban fijando la lengüeta positiva. Sin entrar más en detalles, el móvil acababa totalmente calcinado.

“No volverá a ocurrir”

Si Samsung habla ahora sobre las explosiones del Galaxy Note 7 es porque quieren dejar claro que van a poner en marcha medidas para que esto no ocurra en futuros teléfonos de la compañía.

Además de las cuestiones de diseño que decidan modificar en los terminales, la empresa ha presentado un nuevo sistema de verificación en ocho pasos que asegurará la que la batería funciona correctamente. Por lo que hemos visto, este método tendría en cuenta tanto factores presentes en el interior del teléfono, como otros externos que puedan afectar a su correcto funcionamiento.

Creemos que es un movimiento acertado, aunque habrá que ver si es suficiente para subsanar el daño que ha causado este episodio a su reputación. ¿A vosotros os han convencido? ¿Os planteáis comprar el próximo Galaxy S8?